google-site-verification: googleebd411669e029116.html Princesa Cactus: Hasta pronto Cuchifritín

28.2.14

Hasta pronto Cuchifritín

Cuchifritín es un pez que he tenido en acogida casi dos meses y medio, por circunstancias ha pasado más tiempo conmigo que con su dueño, llegó a casa como Superman, y no es que viniera volando, no, es que así lo bautizó su dueño, pero yo empecé a decirle Cuchi esto, Cuchi lo otro y al final se quedó con Cuchifritín, me gustaba más que Superman. 

Y sí, tengo por costumbre hablarle a mis peces y claro está, él no iba a ser menos. Llegó a mi casa auténticamente famélico, no fue culpa de su dueño sino de unos vendedores sin escrúpulos que con tal de sacar dinero, no les importa el bienestar de los animales. Le vendieron una comida tan grande como su cabeza, el pobrecito no podía metérsela en la boca y se limitaba a chuparla, al no poder comerla se quedaba toda pegoteada en la pecera ensuciándolo todo. Se le veía apagado, apenas se movía, sólo hacía el esfuerzo para comer y ni eso podía.

Inmediatamente tiré esa comida y le di de la de mis niñas, debí haberlo grabado, se lo zampó todo en décimas de segundo. En pocos días dio un giro de 180 grados, no paraba un sólo momento, disfrutaba su nueva comida y se le veía feliz.

Yo empecé a encariñarme con él, su dueño no mostraba ni siquiera indicios de querérselo llevar, y yo lejos de preocuparme o enfadarme decidí un domingo que al día siguiente le diría que lo iba a poner en el acuario con mis niñas, pues no terminé muy bien de pensarlo cuando me llegó un whatsapp que decía: ¿Te viene bien que vayamos hoy a por el pez?

Sí, ya sé que no era mío, sí, ya sé que eso era temporal, pero no por ello la despedida fue fácil, salvando las distancias jamás podría tener un niño en acogida, debe ser horroroso cuando tengas que entregárselo a su familia biológica o a una de adopción, no lo superaría nunca. 

Ya sé que no se puede/debe comparar un pez con un niño, pero sí el sentimiento, el sentimiento de haberte acostumbrado a tener a un nuevo ser en tu vida, de cuidarlo, de procurarle todo lo que necesite, de mimarlo, de darle todo tu cariño... Es cierto que las personas que no tenemos pareja ni hijos nos refugiamos mucho en nuestras mascotas, algo ampliamente criticado por los que están en una situación contraria, lejos de entenderte lo ven como una más de tus rarezas, no comprenden que mis mascotas son las únicas que viven conmigo (ahora mismo tengo a mi Silvia detrás rebuscando entre las piedras del acuario, y ese ruidillo me hace inmensamente feliz), que dependen única y exclusivamente de mí, y que cuando las adquieres, no sólo adquieres una mascota también un compromiso, el compromiso de cuidarlas y quererlas hasta el último de sus días.

Seguramente en semana santa volveré a tenerlo conmigo, por eso no es un adiós sino un hasta luego. 




2 comentarios:

Alicia. S. dijo...

¡Ay mi corazón...!. Es un hasta pronto, ya lo verás. Recuerdo el video, que energía chica! jajajajaja.

Anónimo dijo...

Ese pez es muy bonito, y su pecera se ve agradable, se ve súper feliz! Que lindo que hables de tus mascotas. Sonríe. Atte. Liz

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